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Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX

Escrito por humanidadesymedicina 23-10-2015 en Sanidad. Comentarios (0)

Presentación. Viernes 13 de noviembre de 2015. Ateneo de Cádiz. 19 y 30 horas



  INDICE

 

  Prólogo

Introducción

Primera Parte

I. Organización de la Sanidad de la Armada en la segunda mitad del siglo XIX. Médicos. Farmacéuticos. Practicantes. Hospitales

II. Asistencia médica de la Armada en la Península y Baleares

III. Asistencia médica de la Armada en ultramar. Cuba. Puerto Rico. América del Sur. Filipinas. Carolinas. Guinea. Rio de Oro. Buques hospitales.

IV. Función médico-pericial del Cuerpo de Sanidad de la Armada

V. Función docente. Memorias clínicas. Boletín de Medicina Naval. Bibliotecas. Revistas médicas

VI. Hacia una medicina preventiva. Higiene naval

VII. Función de los médicos y practicantes en buques, arsenales, cuarteles, otras dependencias de tierra y hospitales

VIII. Otro personal destinado en los hospitales de marina. Farmacéuticos. Practicantes de farmacia. Enfermeros. Administrador. Capellán. Hijas de la Caridad. Personal auxiliar

Segunda Parte

IX. La Sanidad Naval en las epidemias y enfermedades de la época. Fiebre amarilla. Cólera. Malaria

X. La Sanidad de la Armada en los conflictos bélicos de la época. América. Las Carolinas. Filipinas. África

XI. Guerras en la Península. Guerras carlistas. Revoluciones cantonales

XII. Combate naval de Cavite. Relato del Primer Médico Juan Redondo. Acción heroica del Segundo Médico Manuel Ballesteros. La Sanidad Militar del Ejército en hospitales y enfermerías del archipiélago filipino. La hazaña de los últimos de Filipinas

XIII. Combate naval de Santiago de Cuba. Actuación de la Sanidad Naval. Relato del Primer Médico Alejandro Lallemand. Muerte del Segundo Médico Julio César Díaz. Penalidades que sufrieron nuestros combatientes y su regreso a España. María Inmaculada, repatriada de excepción

XIV. Naufragios. La misteriosa desaparición del crucero Reina Regente

XV. Personal de Sanidad de la Armada embarcado en el crucero Reina Regente. Primer Médico José María Robles y Villar. Segundo Médico Tadeo Lapesa y Collado. Primer Practicante Luis Serrano y Álvarez. Tercer Practicante Eduardo Catalá y Plat

  Epílogo

  Anexo I

  Anexo II

  Anexo III

  Anexo IV

  Anexo V

  Anexo VI

  Anexo VII

  Comentarios y reseñas bibliográficas

  Bibliografía


La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX

Escrito por humanidadesymedicina 18-09-2015 en Sanidad. Comentarios (0)

Prólogo al libro de próxima presentación

Podríamos decir que la Sanidad Naval se encuentra íntimamente ligada a la historia marítima y con ella ha evolucionado a través de los tiempos. Sabemos que los primeros buques se desplazaban por el sistema de propulsión a remos, a expensas del esfuerzo humano, y sus cortas o largas travesías eran efectuadas paralelas a las costas. Aunque la lógica nos dice que la vida, siempre dura, del marino, necesitaría en ocasiones de cuidados médicos y quirúrgicos; no hay constancia alguna de que en las antiguas civilizaciones de los fenicios comerciantes y de los cartagineses guerreros, dispusieran de personal sanitario embarcado. En cambio, los griegos contaban con médicos en sus flotas. Los romanos; al mismo tiempo que crean enfermerías en tierra para sus legiones, van a disponer de buques hospitales para su marina. En el resto de la flota, en cada barco irá un médico quien atenderá a la oficialidad, marineros, soldados y esclavos remeros. Tratará las dolencias, heridas y traumatismos, o sea que será médico y cirujano. También conocemos que hubo una preocupación por la higiene naval y la higiene personal con la implantación de ciertas normas: lavarse dos veces al día, utilizar vestidos de lana para protegerse de la humedad, control del alcohol, etc. También los médicos romanos buscarán remedios para combatir el mareo de la navegación. Llegamos a la Edad Media y nos encontramos con que continúa el sistema de los remos, siendo la galera la embarcación por excelencia. Sobre su cubierta van a desarrollarse combates semejantes a los de tierra y por ello necesita de personal sanitario y de una enfermería donde atender a los numerosos heridos. Además, necesita una nutrida dotación de la que gran parte son remeros. Estos por su condición de esclavos, presos o prisioneros, reúnen unas características muy peculiares, las que repercutirán en la asistencia médica y quirúrgica que tienen que llevar a cabo el personal de sanidad embarcado. En nuestro país; hay noticias de la presencia de médicos y cirujanos en los buques de guerra, desde tiempos muy lejanos. Sabemos que en la marina de Castilla, en tiempos de Alfonso X, en sus Partidas, como en la marina de Aragón, en tiempos de Jaime I, en el libro del Consulado de Mar; figuran los médicos y cirujanos embarcados. En el año 1354; en Aragón, en el reinado de Pedro IV, aparecen las ordenanzas navales del Almirante Bernardo de Cabrera. En ella; una orden que hace referencia al embarque de un médico y un cirujano por galera. Más tarde, contemplaremos una verdadera organización sanitaria con la presencia de un cirujano y de un barbero por buque, existiendo un médico y un boticario para atender a una flota. Con el tiempo aparecerán las figuras del protomédico, cirujano mayor y boticario; integrados en una plana mayor. Le siguen, el personal de sanidad embarcado, constituido por un cirujano romancista, barbero-cirujano y barbero, aunque en la mayoría de los casos solo iba uno de ellos para ejercer la cirugía y el resto de las funciones. Curiosamente; la Marina no tiene hospitales propios y muchos enfermos procedentes de las naos, serán atendidos en hospitales benéficos, principalmente de la Orden de San Juan de Dios. En alguna ocasión, la Marina autorizó la construcción de un hospital pero sin personal sanitario naval.

Llegamos a la época de navegación a vela y aparecen nuevos tipos de embarcaciones. El galeón requiere una tripulación numerosa para manejo de velas y jarcias, además de artilleros para sus cañones. Las largas navegaciones transoceánicas requieren transportar gran cantidad de agua y alimentos en las mejores condiciones posibles. Además aparecerán nuevas enfermedades. Durante el siglo XVII se introducen mejoras sanitarias, pero  es en el siglo XVIII cuando se produce un verdadero vuelco en la Armada, del que también participa la Sanidad Naval. Junto a la aparición del navío de línea, el cual va a modificar el combate naval, en nuestro país se crean arsenales, se establece la Matricula de Mar, y se reorganiza en 1728; el Cuerpo de Sanidad de la Armada. En 1748 se crea el Colegio de Cirugía de la Armada, en la ciudad de Cádiz. En 1791; las profesiones de medicina y cirugía se unen en una sola que se denominará: médico-cirujano, pasando la carrera de tres años de duración a seis años. Las Ordenanzas de la Armada determinarán cuales serán las funciones del médico-cirujano y la del sangrador. Se han ido creando hospitales de Marina adecuados, en: Cádiz, Cartagena y Ferrol. Hay personal del Cuerpo de médico-cirujanos destinado en ellos y aparecerá la figura del boticario con sus ayudantes, en los hospitales.

Después de Trafalgar y de la Guerra de la Independencia, entraremos en una decadencia, la cual afectará a la Armada y a su sanidad. No obstante, antes de llegar a mediados del siglo XIX, va a comenzar una reorganización de la Sanidad Naval, la cual se hará de forma progresiva. Ha desaparecido el Colegio de Cirugía de la Armada. El Licenciado en Medicina y Cirugía -así se llama la nueva profesión- ha estudiado la carrera en una universidad del país y se presenta a un concurso-oposición para obtener una plaza de médico de la Armada. El sangrador desaparece para dar paso al practicante de cirugía, el cual estudiará la carrera en un hospital. La mayoría de los practicantes de la Armada se han formado en un hospital de Marina, el cual ha heredado, en parte, aquella función docente del Colegio de Cirujanos. Los boticarios pasarán a llamarse farmacéuticos y estos, igual que los médicos, se han formado en la Universidad. No obstante, la organización del Cuerpo de Farmacia y su reconocimiento como cuerpo integrado en el de Sanidad de Armada, no se hará hasta finales del siglo XIX. Los hospitales se han reconstruidos y aparecen las especialidades, a la vez de que se dispone de nuevos medios de diagnostico. Van apareciendo los barcos a vapor, sustituyendo a los de vela. Ello lleva a la aparición de nuevas patologías y nuevos problemas de habitabilidad.

El médico, farmacéutico y practicante de la Armada de la segunda mitad del siglo XIX, objeto de esta investigación, es una persona que en su momento eligió pertenecer a una institución militar por motivos diversos, los cuales nos resulta imposible de conocer. No obstante, podemos sospechar que tuvieron la intención de prestar sus auxilios a un personal que vivía en constante riesgo. Cuando el facultativo descubre la Armada, se da cuenta de qué forma parte de un cuerpo organizado y jerarquizado, carece de formación militar previa y precisa ir adaptándose al reglamento. Sin embargo, ello no representará obstáculo alguno para cumplir con su función asistencial, la cual va a requerir una formación profesional continuada que encontrará principalmente en los hospitales de Marina. También; realizará reconocimiento y selección del personal y tendrá que preocuparse por la higiene en buques y dependencias. Todo ello, iremos descubriéndolo a lo largo de esta obra.

Unos perdieron la vida en el cumplimiento del deber, mientras otros nos dejaron importantes obras científicas. Pero, todos dejaron testimonios de su labor, por lo que merecen ser recordados. 

  Autores:

Juan Bernardo Roca Núñez

Francisco Javier Roca Fernández

María Garví López

Juan José Roca Fernández


Boletín Medicina Naval

Escrito por humanidadesymedicina 03-06-2015 en Medicina. Comentarios (0)

El Boletín de Medicina Naval

En la segunda mitad del siglo XIX, el Cuerpo de Sanidad de la Armada ha visto modificada su estructura. Desaparecido el Colegio de Cirujanos de la Armada, los antiguos profesores médicos-cirujanos han dejado paso a un nuevo profesional; el licenciado en medicina y cirugía. Este se ha formado en una Universidad civil e ingresará en el Cuerpo mediante concurso-oposición. Estos facultativos van a cubrir las vacantes producidas en unidades navales y dependencias de tierra así como diversos puestos de guardia y especialidades en los hospitales navales de la península y de ultramar. Pronto la dirección del Cuerpo se da cuenta de que la buena preparación de este personal es necesaria para enfrentarse a la enorme variedad de problemas sanitarios que van a producirse en la Armada en una época colonial y de insurrecciones, donde han aparecido los buques a vapor que van a presentar un cambio radical en la forma de navegar y de habitabilidad en ellos. Pues bien; recordando aquel papel destacado que tuvo las Juntas Literarias del antiguo Colegio de Cádiz, va a organizarse una serie de actividades científicas y culturales. Surgirá la lectura de una memoria clínica sobre casos prácticos de medicina, cirugía, higiene naval y otras disciplinas de la sanidad naval. Dicha lectura correrá a cargo de un oficial médico destinado en el departamento. Se crea revistas médicas y se dispone que todos los hospitales de Marina posean una Biblioteca. Los médicos de la Armada harán donaciones de libros de su propiedad. En el Hospital de Cartagena, en un lugar visible de la Biblioteca se pone una lápida de mármol, donde figura escrito los nombres de los donantes. En San Fernando, Cádiz, en el Hospital de Marina de San Carlos se va a crear en 1878 el Boletín de Medicina Naval. Su fundador fue José de Erostarbe y Bucet, el cual dirigió el Hospital entre 1878 y 1880. En su comienzo se editó en San Fernando hasta el año 1886 que comenzó a editarse en Madrid. En este boletín se escribía sobre temas médicos relacionados con la sanidad naval, se publicaba las memorias clínicas leídas, disposiciones sobre el Cuerpo de Sanidad y otros temas de interés. Había un apartado dedicado a Practicantes. Cuando se publicó en San Fernando, se añadía una información meteorológica proporcionada por el Observatorio de Marina. García-Cubillana de la Cruz ha encontrado 48 artículos sobre hospitales de Marina y 55 artículos sobre higiene y medicina preventiva, entre los años de 1883 a 1898. Otras revistas publicadas por el Cuerpo de Sanidad de la Armada fueron: Revista de Hospitales de Marina, entre 1883 a 1897. En ella se incluía los partes hospitalarios de los hospitales de Marina de la península y ultramar. Por esta época, en la Habana surge la revista médica titulada: La propagación científica, y la dirige el primer médico Juan Espada Montanol.



Boletín de Medicina Naval durante distintas épocas de su publicación, bajo las direcciones de José de Erostarbe y Ángel Fernández-Caro. Era costumbre incluir alguna página como la que vemos, con anucios de medicamentos preparados en farmacias de Marina.

BIBLIOGRAFÍA

CLAVIJO Y CLAVIJO, S. Historia del Cuerpo de Sanidad de la Armada. San Fernando. Tipografía de Fernando Espín Peña, 1925

GARCÍA-CUBILLANA DE LA CRUZ, J. M. El antiguo Hospital de San Carlos 1809-1981 y la ciudad de San Fernando. Publicaciones del Sur Editores. Cádiz, 2007

REDONDO, F. J. POZUELO, A. La ciencia médica en la Armada española del siglo XIX. Aula Médica. Madrid, 2008

SOLER CANTÓ, J. El Hospital Militar de Marina de Cartagena. 2ª Edición. Universidad Politécnica de Cartagena, 1999


Requiem por los miembros de la Sanidad de la Armada

Escrito por humanidadesymedicina 02-11-2014 en Sanidad. Comentarios (0)

Réquiem por  los miembros fallecidos de la Sanidad de la Armada

Hoy día 2 de noviembre, día de los santos difuntos, siguiendo las directrices de mi blog, recordaremos a aquellos miembros de la Sanidad de la Armada, fallecidos, especialmente; los que encontraron la muerte de forma trágica.

A finales del siglo XIX, un cenotafio dedicado a varios médicos de marina, muertos heroicamente en ultramar, procedente del antiguo Hospital de Marina de Cañacao, cuando se entrega Filipinas, llega al antiguo Hospital de Marina de Ferrol. Después de pasar por el nuevo hospital, terminará en el Museo Naval de esta ciudad marítima. Igualmente en Cartagena, en el antiguo Hospital de Marina, se colocó una placa para rendir homenaje a aquellos miembros del Cuerpo de Sanidad de la Armada muertos en el Cumplimiento del Deber. Tanto en Ferrol como en Cartagena; figuran distintos nombres de facultativos, de los que voy hacer una breve referencia, junto a otros que no figuran, sin que por esta circunstancia dejen de ser igual de importantes.

En el año 1851; el segundo médico José de la Madrid y Sánchez Valverde, en Zamboanga; participando en una acción frente a los piratas musulmanes de Joló, muere cuando su falúa es alcanzada por un proyectil enemigo.

1867. El vapor transporte Malaspina cuando se dirige de Hong-Kong a Manila es sorprendido por un fuerte huracán. Como consecuencia de ello; el navío desaparece y con él, su primer médico Manuel Rodríguez Palma,  

1872. El médico mayor y jefe de la Enfermería de Cavite: Rómulo Valdivieso Ferrer, durante la sublevación indígena del Cuartel de Artillería, se dirige de forma inmediata a su destino con la finalidad de atender a los heridos de la reyerta. En el fuego cruzado es alcanzado.

1874. El día 5 de abril de este año, en Patean, el segundo médico Estanislao García Loranca, embarcado en la corbeta Santa Lucia, la cual forma parte de una flotilla al mando de Cervera, participa como facultativo de una compañía de desembarco frente a los piratas musulmanes del archipiélago filipino. Son sorprendidos por el enemigo a la entrada de una cueva. Muchos encontraron la muerte, entre ellos el segundo médico cuyo cadáver no pudo ser recuperado.

1882. Durante el verano de este año, el segundo médico Guillermo Gómez Nieto se encuentra destinado en la zona de Zamboanga, en donde se ha declarado una epidemia de cólera. Muere contagiado por la enfermedad, habiendo estado atendiendo a sus enfermos pocos días antes de fallecer.

1887. Enrique Cardona Miret es el primer médico de la corbeta María Cristina y participa, atendiendo a una compañía de desembarco, en un encarnizado combate frente a indígenas insurrectos de la isla de Ponape, en Las Carolinas. Poco tiempo después de haber realizado una acción gloriosa, atendiendo a un guerrero enemigo que se desangraba frente a su trinchera, salvándole la vida mediante un improvisado torniquete, es abatido cuando la trinchera es asaltada.

1895. El domingo  10 de marzo; el crucero Reina Regente se dirige de Tánger a Cádiz, siendo sorprendido por un fuerte temporal, desapareciendo sin dejar apenas rastro, con toda su dotación. Formando parte de esta los siguientes miembros de sanidad:

Primer médico. José María Robles Villar

Segundo Médico. Tadeo Lapesa Collado

Primer practicante. Luis Serrano Álvarez

 Tercer practicante. Eduardo Catalá Plat

El 18 de septiembre de este mismo año tiene lugar otro naufragio, el del crucero Sánchez Barcaiztegui, cuando tras abandonar la bahía de la Habana colisiona con el mercante Conde de la Mortera. Forma parte de su dotación el primer médico Faustino Martin Díaz quien en el momento de la colisión se encontraba en la sala de calderas, atendiendo a un mecánico que había sido atrapado por la correa de transmisión y sufría numerosas heridas, siendo este médico uno de los muchos desaparecidos. 

1897. El día 20 de noviembre, el primer médico Andrés Castro Vargas, destinado en el Apostadero de Filipinas y comisionado a la Estación Naval de Balabac; es asesinado en plena calle y, su cabeza, junto a la de dos oficiales de la Estación, es izada por los insurrectos, en largas pértigas.

1898. El 3 de julio, de este año, tiene lugar el combate naval de Santiago de Cuba. Son varios los miembros de la sanidad naval que pierden la vida, durante y después de los acontecimientos.

Julio Cesar Díaz Navarro. Segundo médico del crucero Infanta María Teresa

Santiago del Pozo y Pos. Primer practicante del crucero Vizcaya quien falleció el 16 de julio en el Hospital de Marina de Estados Unidos, en Portsmouth, con paraplejia por traumatismos.

Manuel González Fernández. Tercer practicante del destructor Plutón.

Gustavo García Fernández. Tercer practicante del destructor Furor.

No nos podemos olvidar de dos destacados médicos, pese a su juventud. Se trata de:

Alejandro Lallemand Lemus, fue el primer médico del buque insignia de la escuadra del almirante Cervera; crucero Infanta María Teresa. Alejandro Lallemand falleció en Cádiz el 28 de marzo de 1903, cuando solo contaba 45 años de edad, a consecuencias de la reagudización de una peritonitis crónica, adquirida por un traumatismo abdominal sufrido durante el combate.

Antonio Jurado Calero, primer médico del crucero Vizcaya, falleció el 21 de diciembre de 1900 a los 44 años de edad, a consecuencia de la reactivación de una tuberculosis pulmonar, contraída a lo largo de su vida profesional.

Anterior y posterior a esta época; son numerosos los médicos, farmacéuticos y practicantes de la Armada que han sacrificado sus vidas al servicio de los demás y, muchos la perdieron en el cumplimiento de sus deberes profesionales. Por todo ello merecen ser, ahora y siempre, recordados.

Descansen en la Paz del Señor




Bibliografia

Clavijo y Clavijo, S. La trayectoria hospitalaria de la Armada española. Editorial Naval. Madrid, 1944

Garcia-Cubillana de la Cruz, J.M. “Dos médicos del Hospital de Marina de SanCarlos en el combate naval de Santiago de Cuba (1898)”. Bicentenario del Hospital San Carlos. San Fernando (Cádiz), 1809-2009; pp. 295-307. Servicio de Publicaciones del Ministerio de Defensa. Madrid, 2009.

Sanchez-Limón, F. Pallarés Machuca, F. J. “Historias de la mar: El Cenotafio enhonor a los muertos por la Patria del Cuerpo de Sanidad de la Armada” o “El Mausoleode Cardona”.Revista General de Marina, pp. 337-343. Marzo, 1996.

Soler Cantó, J. El Hospital Militar de Marina de Cartagena. 2ª Edición. Universidad Politécnica de Cartagena, 1999

Historia Naval de España y Países de habla española; www.todoavante.es