Blog de humanidadesymedicina

trafalgar

Capellanes de la Armada británica en Trafalgar

Escrito por humanidadesymedicina 28-12-2014 en armada. Comentarios (0)

Capellanes de la Armada británica en Trafalgar

Durante mucho tiempo existió la idea en Inglaterra de que los soldados y marineros no tenían Dios. Posiblemente era debido al carácter aventurero y poco ortodoxo con que se comportaban en la calle, junto a su frialdad ante la muerte. Todo cambia alrededor de 1600 cuando parece ser que las autoridades británicas se dan cuenta de la utilidad de la religión como mecanismo de control. Además servirá para inculcar la obediencia entre el personal militar. Por otra parte; el cristianismo sirve para integrar el Ejército y la sociedad civil. Pero esta última idea aparecerá más tarde, en el siglo XIX.

En la Marina Real, se elegía un capellán de una parroquia del país, conocido por el comandante del buque y los oficiales. Su predicación sería saludable para el marinero de buena voluntad. Intervenía en el mantenimiento de la moral y de la lealtad a los mandos. El capellán estaba algo  por encima del maestro, cirujano y otros cargos. Al principio tuvieron menos privilegios que sus compañeros del Ejército, y su sueldo solo en algunas ocasiones dependía de la Tesorería, pues en otras cobrarían de deducciones de los salarios de los marineros. En 1662 se crea el libro de Oración Común, donde hay oraciones especiales para los marinos. Cuando el Reverendo Henry Teorige es nombrado Capellán Asistencial de la Flota británica, establece una serie de deberes para el capellán, entre los que figuran: predicación razonable, sensibilidad con la suerte del marinero, poseer ciertas habilidades, como: tocar el violín y escribir versos. El Reverendo Teorige intervendrá en las oraciones para los marineros, en las que habrá una oración implorando la protección Divina en caso de temporal. Los capellanes deberán ayudar a los heridos, consolar a los moribundos y animar a seguir luchando. Estarán presente en la enfermería de combate, junto al cirujano, inculcando que la Misericordia de Dios está antes que la de los hombres. Ante el moribundo deberá escuchar el mensaje que este quiere enviar a sus seres queridos. Al principio los capellanes procedían de la Iglesia Anglicana, oficial en Inglaterra. Hubo un momento que la Iglesia Católica pidió el reconocimiento de los servicios prestados a los marineros católicos. De este modo; el Padre James Plunkett fue recompensado por la Royal Navy por la atención religiosa a infantes de marina en Chatham, en 1797. No obstante, surgió un conflicto cuando el Padre W. Flyn asistió a católicos condenados a muerte. Tenemos noticia que en 1858, en el Ejército británico, aparecen: quince capellanes católicos y quince presbiterianos, aunque la mayoría seguirán siendo anglicanos. En tiempos de Trafalgar muchos marineros eran enterrados en la mar. El cadáver era envuelto en un sudario y cubierto por la bandera británica. El capellán se encargaría de las oraciones fúnebres pero si este no existía, la función la asumiría el comandante del buque.

Según fuentes diversas fueron al combate de Trafalgar 13 capellanes. Siguiendo la relación de oficiales embarcados en la flota británica que participaron en el combate de Trafalgar, según el Coronel Robert Holden Mackenzie, nos encontramos:

Reverendo Alexander John Scott.

HMS Victory. Fue hijo del capitán de navío de la Royal Navy Robert Scott y de Jane Comyn. Nació en Rotherhite, hoy barrio residencial del suroeste de Londres. Se educó en la Cartuja, consiguiendo más tarde una beca para estudiar en la Universidad de St. John, en Cambridge. Después de ser ordenado sacerdote de la Iglesia anglicana de Inglaterra, en 1792, ingresa en la Royal Navy, un año después. Su primer destino va a ser el HMS Berwick que forma parte de la flota del Mediterráneo, al mando del Almirante Samuel Hood. Pronto alcanza prestigio ante el mando naval ya que en su educación había aprendido hablar con fluidez; francés, español e italiano. Precisamente conoce a Nelson en el Mediterráneo, cuando el célebre marino era comandante del Agamenón. Después de pasar por el St. George y el Britannia, participa en 1801 en la batalla de Copenhague, embarcado en el HMS London. Más tarde regresa a Inglaterra. En 1804 embarca en el buque insignia del Almirante Horatio Nelson: HMS Victory. Pronto al cargo de capellán le unirá el de secretario de relaciones exteriores. Se da la curiosa circunstancia de que el secretario personal del almirante se llamaba John Scott, muerto durante el combate. Años más tarde; el capellán Alexander Scott nos hablaría de sus experiencias del conflicto. Cuenta como la enfermería del Victory parecía el matadero de un carnicero. Habían bajado al teniente William Ram, un irlandés de solo 21 años de edad, el cual presentaba heridas múltiples producidas por el impacto de astillas desprendidas. El cirujano intenta explorarlo y cuando retira los apósitos, se desprenden las ligaduras que le habían hecho en el puesto de socorro, muriendo de este modo desangrado. Alexander Scott queda enormemente impresionado, se retira de la enfermería y sube la resbaladiza escala de toldilla, toda bañada de sangre y sobre ella se ha esparcido tierra para evitar accidentes. Apenas llega a su destino cuando se encuentra que el almirante Nelson, herido, es llevado a la enfermería de combate. En efecto; Nelson ha sido alcanzado por una bala de mosquete, disparada por un francotirador del buque francés Redoutable. Son las 13 y 25 horas; el comandante de la flota británica cae herido mortalmente, es sostenido por el sargento de infantería de marina James Secker y dos marineros. El comandante del Victory, capitán de navío Thomas Masterman Hardy; ordena que los marineros lo conduzcan a la enfermería. Enseguida acude el cirujano del navío, William Beatty, un escoses de 32 años de edad, quien procede a explorar al herido, apreciando que la bala ha penetrado por el hombro izquierdo y se encuentra alojada en la columna vertebral. En su trayectoria ha seccionado vasos importantes y hay una hemorragia interna. Rodeando a Nelson están: el capitán de navío Hardy, el oficial de intendencia Walter Burke, los cirujanos ayudantes Neil Smith y William Westerbuch. Junto a ellos, el capellán Alexander Scott. Burke y Scott, abanican a Nelson y más tarde el capellán frota el pecho del herido, con intención de aliviar sus molestias, hasta que se produce el fatal desenlace. En el cuadro de Arthur William Devis quien ha querido inmortalizar la escena, aparece Scott a la izquierda de Nelson, frotándole el pecho. El capellán Scott acompañará el cuerpo de Nelson hasta Inglaterra, al Hospital de Greenwich, asistiendo a los cortejos fúnebres y más tarde a la ceremonia en la Catedral de San Pablo. Después de Trafalgar, en 1807, cuando contaba con 35 años, contrajo matrimonio con la joven Mary Frances de 17 años. Vivieron en la Vicaria de Southminster. Tuvieron un hijo que murió poco después de nacer, y dos hijas: Horatia y Margaret. Su mujer, Mary, falleció en 1811. Scott fue capellán del príncipe regente en 1816 y vivió en Catterick. Falleció en Ecclesfield, Yorkshire, en 1840, a la edad de 72 años; siendo sepultado en el cementerio de la Iglesia de Santa María de Ecclesfield.  

Reverendo John Rudall.

HMS Royal Sovereign. Nació en 1754. Fue Vicario de Credition, en Devon, en 1793. Perteneció a la Royal Navy desde 1799 a 1806. Fue capellán del HMS Edgar en Copenhague, en 1801, embarcando en el Royal Sovereign en 1805. En 1806 dejó la Armada británica. Murió en la Vicaria de Credition en 1835, a la edad de 81 años. Se da la curiosa circunstancia de que un hijo suyo, llamado John, estuvo embarcado como guardiamarina, en el HMS Defiance, en el combate de Trafalgar.

Reverendo Lawrence Hynes Halloran.

HMS Britannia. Fue anteriormente director de la escuela de Alpington, cerca de Exeter. Ingresó en la Royal Navy en 1804, siendo destinado un año después al Britannia, en cuyo navío participa en el combate del 21 de octubre. Posteriormente fue rector de la escuela pública de Gramática, en Sídney, Nuevo Gales del Sur, Australia. Fue también capellán de las tropas británicas destacadas en el continente australiano. Se mantuvo en la Escuela hasta su muerte, en 1831, a la edad de 65 años.

Reverendo Joseph Sherer.

HMS Téméraire. No hay más datos

Reverendo Charles Burne.

HMS Neptune. Se graduó como Bachiller en el colegio Oriel de Oxford, en 1799. Ingresa como capellán en la Royal Navy en 1801. En el combate de Trafalgar estuvo embarcado en el navío Neptune. Posteriormente fue Rector de Santa María de Tedburn, en Davenport, de 1808 a 1852, año en que falleció. Se encontraba en posesión de la medalla al Servicio Naval General, 1793-1840, con pasador de Trafalgar.

Reverendo Thomas Hardwick.

HMS Dreadnought. Solo sabemos que obtuvo la medalla al Servicio Naval General con pasador de Trafalgar.

Reverendo John Greenly Wounded.

HMS Revenge. Ingresó en la Royal Navy en 1804 y un año después participa en el combate de Trafalgar a bordo del navío Revenge.Fué herido en el combate. Posteriormente fue Canónigo Menor de la Catedral de Salisbury, cura perpetuo de Santo Tomas y Rector de Sharneole. Murió en Salisbury en 1862. Estaba en posesión de la medalla al Servicio Naval General con pasador de Trafalgar.

Reverendo Robert Henry Barker.

HMS Defiance. No se ha encontrado más datos.

Reverendo John Cobb Whicher.

HMS Achilles. Ingresó en la Royal Navy en 1797. En el navío Achilles participa en el combate de Trafalgar. Después del combate vivió en el distrito de Chichester, al sur de Inglaterra, siendo Rector de las parroquias de Stopham, Pulboroug y Sussex, muriendo en esta última, en 1841. 

Reverendo George Outhwaite.

HMS Orion. No hay más información.

Reverendo Timothy Myers.

HMS Swiftsure. No hay más información.

Reverendo John Holmes.

HMS Thunderer. No hay más información.

Reverendo William Williams.

HMS África. No hay más información.

Como podemos apreciar, existe escasa información acerca de estos capellanes. Los navíos en los que no figuran capellanes, son: Prince, Tonnant, Belleisle, Spartiate, Mars, Minotaur, Conqueror, Colossus, Defence, Leviathan, Bellerophon, Ajax, Polyphemus y Agamennon. Igual ocurre con las fragatas: Euryalus, Phoebe, Naiad y Sirius. Tampoco la goleta Pickle y la pequeña embarcación guarda costa, Entrepenante.

El día 1 de junio de 1847 se aprobó conceder como recompensa “La Medalla al Servicio Naval General” que comprendía acciones navales entre 1793-1840; a todos aquellos que habían participado en ellas. Pero debían vivir en aquella fecha y solo podía ser otorgada la recompensa a un familiar si el fallecimiento se había producido después de haber sido reclamada por el solicitante. También era necesario hacer la reclamación. Este hecho explica porqué no todos los capellanes están en posesión de esta condecoración. La medalla es de plata. En el anverso, figura: la Reina Victoria, con la fecha de su concesión en la parte inferior. En el reverso: un jinete con casco romano, montado “a la amazona “y sosteniendo en su mano derecha una antorcha. En el pasador figura la acción, en este caso: Trafalgar 1805. De él pende una cinta de 32mm, de color blanco con bordes estrechos de color azul. El blanco es indicativo de la pureza, mientras que el azul se refiere a la acción naval.

Seguramente hubo capellanes fuera del marco del combate que atendieron a los heridos de la contienda. En el Hospital Naval de Gibraltar, hasta que llegó el Reverendo William Ernest Oliver Stevens, en 1899, no hubo capellanes. No obstante, la asistencia espiritual del centro estaba a cargo de los capellanes del Ejército. Estos atendieron con toda seguridad a las victimas inglesas. Los marineros llevados al hospital de la Roca y que fallecieron en él, fueron enterrados al norte de la muralla de Carlos V, en el lado opuesto al cementerio. Puede verse en el lugar; una placa conmemorativa. En el cementerio, llamado de Trafalgar, en la tumba nº 10 está enterrado el capitán de Infantería de Marina Thomas Norman, víctima del combate. Abajo una inscripción latina, cuya traducción es: Militó no sin gloria y murió digno de ser llorado.  Probablemente en ella tuvieron mucho que ver los capellanes militares del  Ejército británico. En cuanto a la asistencia espiritual de los náufragos  ingleses en las costas gaditanas, no tenemos constancia. Los heridos y moribundos franceses, aunque no había capellanes en los barcos de su escuadra, dado el carácter laico de la Francia de la Revolución, fueron atendidos por capellanes españoles y sacerdotes diocesanos, al ser católicos. Hemos de darnos cuenta como una España católica aliada de una Francia aconfesional se encuentra en lucha con una Inglaterra anglicana y protestante. No se trata de una guerra de religiones como antaño sino de una guerra de intereses políticos y coloniales.


BIBLIOGRAFÍA

ADKINS R. Trafalgar. Biografía de una batalla. Editorial Planeta. Barcelona, 2005

LAWRANCE CH. The History of the Old Naval Hospital Gibraltar. 1741 to 1922. “Don Miles”. Southsea. Hampshire. Great Britain, 1994

MACKENZIE. R.H. The Trafalgar Roll. The Ships and the officers. Naval Institute Press. Annapolis, Maryland 21402. Lionel Leventhal Limited, 1989

ROCA NÚÑEZ, J.B. Los otros de Trafalgar. Médicos y cirujanos, Boticarios, Sangradores, Enfermeros, Socorristas, Victimas y Hospitales. Publicaciones del Sur Editores. Sevilla, 2011

SMITH. W.E.L. The Navy and its Chaplains in the days of sail. www.amazon.com

“Alexander John Scott”.  wikipedia.org

 “Army, Navy and Air Force Chaplains”. www.setevebidmead.wespac.virgmmodia.com

“British Military Ethos and Christianity 1639-2004”.  relwar.files.wordpress.com

“Canadian History of Navy Chaplaincy-The Anglican Church”. www.anglican.ca

“Naval General Service Medal 1847”.  wikipedia.org


Capellanes de la Armada española en Trafalgar

Escrito por humanidadesymedicina 13-12-2014 en trafalgar. Comentarios (0)

Capellanes de la Armada española en Trafalgar

La presencia de sacerdotes en los buques de guerra de nuestra armada viene desde muy antiguo. Así conocemos a los franciscanos: Juan Pérez y Antonio Marchena, quienes acompañaron a Cristóbal Colón en su viaje a las Indias. El benedictino Bernardo Boíl, ex capitán de galeras, llegó a ser Vicario Apostólico de América. No nos olvidemos del insigne defensor de los indios: Fray Bartolomé de las Casas. En tiempos de Felipe II, se lleva a cabo la organización de la asistencia religiosa en las galeras. Aunque no se va a celebrar Misa a bordo de los buques hasta mediados del siglo XVII, el capellán de la Armada se va a encargar de la asistencia religiosa, y se preocupará de inculcar en las dotaciones de los buques una serie de ideales, como: defender la fe católica, arrancando de raíz cualquier pensamiento hereje. Además, será mediador y apaciguador, convirtiéndose en un auténtico líder, inculcando a los marineros y soldados; valor, coraje y heroicidad en el combate justo, en defensa de Dios y España. En el año 1571, se crea la Liga Santa, y con este motivo el Papa Pio V; dará una serie de normas a las dotaciones de los buques aliados: No se jurará, se limitará el juego, y se rezará, alternando todo ello con las prácticas navales y militares. Establecerá un programa de actividades,  el cual incluirá las oraciones a determinadas horas de la mañana. En cada galera habrá un capellán sacerdote, confesor y predicador, mientras que en la galera del capitán general de la flota; habrá un capellán superior que tendrá funciones de superintendente y visitará a los demás capellanes. Además; los capellanes se harán cargo del Hospital Real. En vista que los enfermos y heridos, de los buques, estaban en muy malas condiciones, y no precisamente por falta de medios, sino por mala organización sanitaria, el Papa entrega una galera desarmada para que se instalen en ella camas para unos 400 enfermos, los cuales han de permanecer en cubierta y no en bodegas, con el fin de evitar el contagio. Se proveerá de medicinas y víveres. Van a formar parte de la dotación ocho o diez religiosos capuchinos, más algunos laicos voluntarios. Habrá un médico y un cirujano, diez marineros y diez remeros voluntarios. Pronto va a aparecer un juez especial con la categoría de vicario. Jerónimo Manrique, será juez ordinario eclesiástico, inquisidor de la Armada, y administrador del Hospital Real. Se nombraran capellanes militares a expensas de capuchinos, franciscanos y jesuitas. Participará también la Orden Hospitalaria. El servicio eclesiástico de la Armada, no se va a organizar formalmente hasta finales del siglo XVIII. Durante mucho tiempo, las instrucciones de este servicio dependían de los capitanes generales de los departamentos. En 1762 se crea la figura del Vicario castrense de los Ejércitos de mar y tierra, cuyo cargo va a recaer en el Patriarca de las Indias. Más tarde, en las Ordenanzas de la Armada de 1793, se dictaminarán las funciones y obligaciones de los capellanes. 

En tiempos de Trafalgar; en la preparación para el combate, si el comandante del buque o general embarcado, consideraba adecuado, reunía a la dotación en el alcázar y en las proximidades de este, con el fin de hacerles una exhortación militar. Después de que el personal se retirara a sus puestos, estos eran recorridos por el capellán, acompañado por el oficial ayudante del comandante. El personal, recogido en el mayor silencio y respeto, recibía del capellán la Absolución. El oficial jefe del puesto recordaba la pena de muerte a todo aquel que lo abandonara, se portase con cobardía o no obedeciera una orden superior. Después, el capellán se retiraba a la enfermería de combate, manteniéndose todo el tiempo con los Sagrados Oleos.

Gracias a la  documentación conservada en el Archivo General de Marina, recogida por González-Aller, podemos conocer quiénes fueron los capellanes de la Armada que participaron en el combate del 21 de octubre de 1805, frente al cabo Trafalgar. Dicha documentación está basada en los informes reservados que dirigen cada uno de los comandantes de los navíos al Mayor General de la escuadra: Antonio Escaño. En dichos informes apreciaremos que se indica la clase de capellán; si es de número o provisional. Junto a ello; el departamento a que pertenece, navío donde estaba embarcado, antigüedad en el servicio, conducta en la acción y conducta anterior. Habrá un matiz, reflejado por los informantes: la graduación de la conducta ha sido sacada de los informes reservados de los tenientes vicarios del Departamento a que pertenece cada uno. De esta forma, tenemos:

Fray José Cumbo. Del número de Cádiz. Navío Santísima Trinidad. 6 años de antigüedad en el servicio. Conducta en la acción con esmero. Conducta anterior: Sospechosa y amonestado.

Francisco Durán. Provisional. Navío Santísima Trinidad.3 años de antigüedad. Conducta con mayor esmero y anterior sin nota.

José Fernández de la Cal. Del número de Cádiz. Navío Santa Ana. 13 años de antigüedad. Conducta regular y anterior buena.

Vicente Agüero. Provisional de Cádiz. Navío Santa Ana. Moderno en su antigüedad. La conducta fue con esmero y exactitud, y la anterior sin nota.

Pablo Gomila. Del número de Cartagena. Navío Príncipe de Asturias. 12 años de antigüedad. Conducta con el mayor celo y la anterior mediana.

Francisco Díaz. Provisional de Ferrol. Navío Príncipe de Asturias. Moderno en su antigüedad. Conducta con el mayor celo. La anterior sin nota.

José Antonio López. Del número de Cartagena. Navío Rayo. 13 años de antigüedad. Conducta con especial celo. La conducta anterior fue muy buena.

Bartolomé Cerdá. Del número de Cádiz. Navío Rayo. 13 años de antigüedad. Conducta con especial celo y la anterior muy buena.

Francisco Fernández Durán. Provisional de Ferrol. Navío Neptuno. 3 años de antigüedad. Conducta con particular celo y la anterior muy buena.

Jacinto Roel. Provisional de Ferrol. Navío Neptuno. 3 años de antigüedad. Conducta con particular celo y la anterior muy buena.

José de Cao y Núñez. Del número de Ferrol. Navío Argonauta. Antigüedad: Considerando los servicios prestados por mar y tierra; es de 12 años. La conducta fue muy a satisfacción de sus jefes. La conducta anterior fue de sobresaliente.

Manuel de la Puerta. Del número de Cartagena. Navío Argonauta. Antigüedad de 4 años. La conducta fue muy a satisfacción de sus jefes, y la anterior calificada de sobresaliente.

José María Rubio. Del número de Ferrol. Navío Monarca. Antigüedad de 16 años. La conducta en la acción fue exacta. La anterior fue buena.

José Gabín. Provisional de Ferrol. Navío Monarca. Antigüedad de 3 años. Conducta exacta y la anterior buena.

Alonso Infante. Del número de Cádiz. Navío San Agustín. 20 años de antigüedad. Conducta bastante celosa y la anterior arreglada.

Bartolomé Seoane. Provisional de Ferrol. Navío San Agustín. 3 años de antigüedad. Conducta bastante celosa y la anterior arreglada.

Antonio Alabedra. Provisional. Navío Montañés. Moderno en su antigüedad. Conducta muy exacta y la anterior arreglada.

Lorenzo Salas. Del número de Cartagena. Navío Montañés. 13 años de antigüedad. Conducta muy exacta y la anterior arreglada.

Ramón Rodríguez de Lema. Del número de Cádiz. Navío San Justo. 13 años en su antigüedad. Conducta con mucha puntualidad y celo. La anterior buena.

Jacobo Maggi. Provisional de Cádiz. Navío San Justo. Moderno en su antigüedad. Conducta con mucha puntualidad y celo. La anterior sin nota.

Ángel Toca. Provisional de Ferrol. Navío Bahama. 8 años de antigüedad. Conducta con singular caridad y celo. Conducta anterior buena.

Tomás Flaquer. Provisional de Cartagena. Navío Bahama. Moderno en su antigüedad. Conducta con singular caridad y celo. Conducta anterior sin nota.

Alfonso Víbigo. Provisional de Ferrol. Navío San Ildefonso. 5 años de antigüedad. Conducta con mucho celo. Conducta anterior muy  buena.

Manuel Fernández Blanco. Provisional de Ferrol. Navío San Ildefonso. 3 años de antigüedad. Conducta con mucho celo. Conducta anterior muy buena.

Miguel Febrer. Del número de Cádiz. Navío San Francisco de Asís. 7 años de antigüedad. Conducta fervorosa. Conducta anterior buena.

Rodrigo Fernández. Provisional de Ferrol. Navío San Francisco de Asís. 3 años de antigüedad. Conducta fervorosa. Conducta anterior sin nota.

José Raíces. Del número de Ferrol. Navío San Leandro. 14 años de antigüedad. Conducta con singular celo. Conducta anterior buena.

Fray Juan de la Rosa. De San Francisco. Provisional de Cádiz. Navío San Leandro. Moderno en su antigüedad. Conducta con singular celo.  Conducta anterior si nota.

Fray Salvador Daroca. De San Francisco. Provisional de Cádiz. Navío San Juan Nepomuceno. Único en el buque. Moderno en su antigüedad. Conducta con mucha puntualidad y caridad. Conducta anterior sin nota.

El Teniente Vicario de Cádiz: advierte que solo los capellanes de los navíos Santa Ana, el Príncipe, San Justo y San Leandro; han salvado sus equipajes. Se otorgará una serie de beneficios a los capellanes de la Escuadra de Federico Gravina que estuvieron en el combate de Trafalgar. Los capellanes del número y provisionales con 12 años de servicio: Serán destinados en canonjías de iglesias catedrales. Los capellanes del número con cinco años de servicio continuaran en este. El capellán José Cao Núñez, por haber sido lesionado, se le concederá la canonjía de Charcas o Buenos Aires. Francisco Fernández Durán, capellán provisional, por inutilidad para el servicio pasa a un destino de descanso. Algunos otros beneficios más, con préstamos de ducados para la continuidad en el servicio.

Los capellanes embarcados en la Escuadra de Gravina, ejercieron su ministerio; antes, durante y después del combate naval del 21 de octubre. Atendieron a heridos, moribundos y náufragos, tanto en el navío propio como en el enemigo cuando se vieron obligados a trasbordar. Otros muchos sacerdotes de la Armada y diocesanos, junto a frailes de las distintas ordenes religiosas de Cádiz; participarán activamente en el auxilio de las víctimas, tanto españolas como francesas.

                        Combate de Trafalgar. Rafel Monleón. Museo Naval de Madrid.


BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA HERNÁN, E. “Capellanes Militares en el Mediterráneo del siglo XVI”. Historia. Año XXV. Nº 132, pp. 3-21.

GONZÁLEZ - ALLER HIERRO, J. I. La campaña de Trafalgar 1804-1805. Corpus Documental. Ministerio de Defensa. Madrid, 2004. Biblioteca Naval de San Fernando. Cádiz

ROCA NÚÑEZ, J.B. Los otros de Trafalgar. Médicos y cirujanos, Boticarios, Sangradores, Enfermeros, Socorristas, Victimas y Hospitales. Publicaciones del Sur Editores. Sevilla, 2011

VIGÓN SÁNCHEZ, A.M. Guía del Archivo Museo D. Álvaro de Bazán. Viso del Marques, 1985. Instituto de Historia y Cultura Naval

 



LA SANIDAD NAVAL EN TRAFALGAR

Escrito por humanidadesymedicina 23-11-2014 en Sanidad. Comentarios (0)

La Sanidad Naval en Trafalgar. Buque insignia Príncipe de Asturias

El médico-cirujano embarcado en la escuadra de Federico Gravina, procede el Colegio de Cirujanos de la Armada, fundado en la ciudad de Cádiz por Real Decreto de noviembre de 1748. En 1791 se establece la unión de la medicina y la cirugía, creándose la profesión de médico-cirujano. La carrera pasa a ser de seis años con exámenes anuales y un examen final definitivo. El director del Colegio que a su vez era el Director del Cuerpo de Sanidad de la Armada, seleccionaba a los colegiales aptos para el servicio naval, que podía ser en hospitales, navíos de guerra o navíos mercantes. Comenzarían con el grado de segundo médico-cirujano, equivalente al actual de teniente, y si no había vacantes en el escalafón, serían provisionales hasta obtener nombramiento definitivo, en el caso de producirse dicha vacante.

Médico-Cirujanos embarcados en el navío Príncipe de Asturias, buque insignia de la escuadra del Teniente General de la Armada Federico Gravina y Nápoli, quienes participaron en el combate naval de Trafalgar, el día 21 de octubre de 1805.

Ayudante de Cirujano mayor  Fermín Nadal Valls.

Primer médico-cirujano Jacinto Comarcada Navarro.

Segundo médico-cirujano, habilitado de primero Antonio Zapata del Campo.

Segundo médico-cirujano Diego Gutiérrez Vega.

Segundo médico-cirujano particular Santiago Pablo Barros.

El Príncipe de Asturias, de una dotación de 1142 hombres, tuvo 52 muertos y 110 heridos. Finalmente; remolcado por la fragata francesa Themis, entra en Cádiz, desarbolado.

En cuanto al comportamiento de los facultativos podemos hacernos una idea por los infórmenes dados por el segundo comandante del buque, capitán de navío Tomas de Ayalde. Examinando estos, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

Fermín Nadal fue calificado de muy buena conducta, inteligente profesionalmente, activo y celoso en sus obligaciones, desempeñado su cometido a satisfacción de todos. Además fue quien con otros dos facultativos más, atendió a Federico Gravina de la terrible herida que le llevó a la muerte, no siendo, al parecer de muchos expertos, responsable del fatal desenlace.

Jacinto Comarcada mostró buena conducta, inteligente en sus funciones, activo, celoso de su profesión, subordinado. Lo que le llevó a desempeñar sus obligaciones durante el combate.

Antonio Zapata. Calificado de buena conducta y siempre cumplió con su cometido.

Diego Gutiérrez. Buena conducta, demostrando tener mucho estudio y aplicación, desempeñando sus funciones satisfactoriamente, sobre todo a la hora del combate

Santiago Pablo Barros. Mostró siempre buena conducta y cumplió a satisfacción de todos pero en cuanto a su preparación e inteligencia no se puede opinar por el poco tiempo que ha permanecido en el navío.

Probablemente, el informante sería asesorado por el Superior facultativo de la escuadra: Fermín Nadal Valls.

Hemos de considerar que no figura ningún sangrador embarcado y no es de extrañar dado la escasez de estos durante esta época. No ocurre lo mismo con otros navíos de la escuadra, en donde si hubo sangradores embarcados.

BIBLIOGRAFÍA

ARAGÓN ESPESO, M. Cádiz. La Medicina y la Cirugía en la época de Trafalgar. Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz. Cádiz, 2004

GONZÁLEZ-ALLER HIERRO, J. I. La campaña de Trafalgar (1804-1805). Corpus Documental. Ministerio de Defensa. Madrid, 2004. Biblioteca Naval de San Fernando (Cádiz)

ROCA NÚÑEZ, J.B. Los otros de Trafalgar. Médicos y cirujanos, Boticarios, Sangradores, Enfermeros, Socorristas, Victimas y Hospitales. Publicaciones del Sur Editores. Sevilla, 2011