Capellanes de la Armada británica en Trafalgar

Escrito por humanidadesymedicina 28-12-2014 en armada. Comentarios (0)

Capellanes de la Armada británica en Trafalgar

Durante mucho tiempo existió la idea en Inglaterra de que los soldados y marineros no tenían Dios. Posiblemente era debido al carácter aventurero y poco ortodoxo con que se comportaban en la calle, junto a su frialdad ante la muerte. Todo cambia alrededor de 1600 cuando parece ser que las autoridades británicas se dan cuenta de la utilidad de la religión como mecanismo de control. Además servirá para inculcar la obediencia entre el personal militar. Por otra parte; el cristianismo sirve para integrar el Ejército y la sociedad civil. Pero esta última idea aparecerá más tarde, en el siglo XIX.

En la Marina Real, se elegía un capellán de una parroquia del país, conocido por el comandante del buque y los oficiales. Su predicación sería saludable para el marinero de buena voluntad. Intervenía en el mantenimiento de la moral y de la lealtad a los mandos. El capellán estaba algo  por encima del maestro, cirujano y otros cargos. Al principio tuvieron menos privilegios que sus compañeros del Ejército, y su sueldo solo en algunas ocasiones dependía de la Tesorería, pues en otras cobrarían de deducciones de los salarios de los marineros. En 1662 se crea el libro de Oración Común, donde hay oraciones especiales para los marinos. Cuando el Reverendo Henry Teorige es nombrado Capellán Asistencial de la Flota británica, establece una serie de deberes para el capellán, entre los que figuran: predicación razonable, sensibilidad con la suerte del marinero, poseer ciertas habilidades, como: tocar el violín y escribir versos. El Reverendo Teorige intervendrá en las oraciones para los marineros, en las que habrá una oración implorando la protección Divina en caso de temporal. Los capellanes deberán ayudar a los heridos, consolar a los moribundos y animar a seguir luchando. Estarán presente en la enfermería de combate, junto al cirujano, inculcando que la Misericordia de Dios está antes que la de los hombres. Ante el moribundo deberá escuchar el mensaje que este quiere enviar a sus seres queridos. Al principio los capellanes procedían de la Iglesia Anglicana, oficial en Inglaterra. Hubo un momento que la Iglesia Católica pidió el reconocimiento de los servicios prestados a los marineros católicos. De este modo; el Padre James Plunkett fue recompensado por la Royal Navy por la atención religiosa a infantes de marina en Chatham, en 1797. No obstante, surgió un conflicto cuando el Padre W. Flyn asistió a católicos condenados a muerte. Tenemos noticia que en 1858, en el Ejército británico, aparecen: quince capellanes católicos y quince presbiterianos, aunque la mayoría seguirán siendo anglicanos. En tiempos de Trafalgar muchos marineros eran enterrados en la mar. El cadáver era envuelto en un sudario y cubierto por la bandera británica. El capellán se encargaría de las oraciones fúnebres pero si este no existía, la función la asumiría el comandante del buque.

Según fuentes diversas fueron al combate de Trafalgar 13 capellanes. Siguiendo la relación de oficiales embarcados en la flota británica que participaron en el combate de Trafalgar, según el Coronel Robert Holden Mackenzie, nos encontramos:

Reverendo Alexander John Scott.

HMS Victory. Fue hijo del capitán de navío de la Royal Navy Robert Scott y de Jane Comyn. Nació en Rotherhite, hoy barrio residencial del suroeste de Londres. Se educó en la Cartuja, consiguiendo más tarde una beca para estudiar en la Universidad de St. John, en Cambridge. Después de ser ordenado sacerdote de la Iglesia anglicana de Inglaterra, en 1792, ingresa en la Royal Navy, un año después. Su primer destino va a ser el HMS Berwick que forma parte de la flota del Mediterráneo, al mando del Almirante Samuel Hood. Pronto alcanza prestigio ante el mando naval ya que en su educación había aprendido hablar con fluidez; francés, español e italiano. Precisamente conoce a Nelson en el Mediterráneo, cuando el célebre marino era comandante del Agamenón. Después de pasar por el St. George y el Britannia, participa en 1801 en la batalla de Copenhague, embarcado en el HMS London. Más tarde regresa a Inglaterra. En 1804 embarca en el buque insignia del Almirante Horatio Nelson: HMS Victory. Pronto al cargo de capellán le unirá el de secretario de relaciones exteriores. Se da la curiosa circunstancia de que el secretario personal del almirante se llamaba John Scott, muerto durante el combate. Años más tarde; el capellán Alexander Scott nos hablaría de sus experiencias del conflicto. Cuenta como la enfermería del Victory parecía el matadero de un carnicero. Habían bajado al teniente William Ram, un irlandés de solo 21 años de edad, el cual presentaba heridas múltiples producidas por el impacto de astillas desprendidas. El cirujano intenta explorarlo y cuando retira los apósitos, se desprenden las ligaduras que le habían hecho en el puesto de socorro, muriendo de este modo desangrado. Alexander Scott queda enormemente impresionado, se retira de la enfermería y sube la resbaladiza escala de toldilla, toda bañada de sangre y sobre ella se ha esparcido tierra para evitar accidentes. Apenas llega a su destino cuando se encuentra que el almirante Nelson, herido, es llevado a la enfermería de combate. En efecto; Nelson ha sido alcanzado por una bala de mosquete, disparada por un francotirador del buque francés Redoutable. Son las 13 y 25 horas; el comandante de la flota británica cae herido mortalmente, es sostenido por el sargento de infantería de marina James Secker y dos marineros. El comandante del Victory, capitán de navío Thomas Masterman Hardy; ordena que los marineros lo conduzcan a la enfermería. Enseguida acude el cirujano del navío, William Beatty, un escoses de 32 años de edad, quien procede a explorar al herido, apreciando que la bala ha penetrado por el hombro izquierdo y se encuentra alojada en la columna vertebral. En su trayectoria ha seccionado vasos importantes y hay una hemorragia interna. Rodeando a Nelson están: el capitán de navío Hardy, el oficial de intendencia Walter Burke, los cirujanos ayudantes Neil Smith y William Westerbuch. Junto a ellos, el capellán Alexander Scott. Burke y Scott, abanican a Nelson y más tarde el capellán frota el pecho del herido, con intención de aliviar sus molestias, hasta que se produce el fatal desenlace. En el cuadro de Arthur William Devis quien ha querido inmortalizar la escena, aparece Scott a la izquierda de Nelson, frotándole el pecho. El capellán Scott acompañará el cuerpo de Nelson hasta Inglaterra, al Hospital de Greenwich, asistiendo a los cortejos fúnebres y más tarde a la ceremonia en la Catedral de San Pablo. Después de Trafalgar, en 1807, cuando contaba con 35 años, contrajo matrimonio con la joven Mary Frances de 17 años. Vivieron en la Vicaria de Southminster. Tuvieron un hijo que murió poco después de nacer, y dos hijas: Horatia y Margaret. Su mujer, Mary, falleció en 1811. Scott fue capellán del príncipe regente en 1816 y vivió en Catterick. Falleció en Ecclesfield, Yorkshire, en 1840, a la edad de 72 años; siendo sepultado en el cementerio de la Iglesia de Santa María de Ecclesfield.  

Reverendo John Rudall.

HMS Royal Sovereign. Nació en 1754. Fue Vicario de Credition, en Devon, en 1793. Perteneció a la Royal Navy desde 1799 a 1806. Fue capellán del HMS Edgar en Copenhague, en 1801, embarcando en el Royal Sovereign en 1805. En 1806 dejó la Armada británica. Murió en la Vicaria de Credition en 1835, a la edad de 81 años. Se da la curiosa circunstancia de que un hijo suyo, llamado John, estuvo embarcado como guardiamarina, en el HMS Defiance, en el combate de Trafalgar.

Reverendo Lawrence Hynes Halloran.

HMS Britannia. Fue anteriormente director de la escuela de Alpington, cerca de Exeter. Ingresó en la Royal Navy en 1804, siendo destinado un año después al Britannia, en cuyo navío participa en el combate del 21 de octubre. Posteriormente fue rector de la escuela pública de Gramática, en Sídney, Nuevo Gales del Sur, Australia. Fue también capellán de las tropas británicas destacadas en el continente australiano. Se mantuvo en la Escuela hasta su muerte, en 1831, a la edad de 65 años.

Reverendo Joseph Sherer.

HMS Téméraire. No hay más datos

Reverendo Charles Burne.

HMS Neptune. Se graduó como Bachiller en el colegio Oriel de Oxford, en 1799. Ingresa como capellán en la Royal Navy en 1801. En el combate de Trafalgar estuvo embarcado en el navío Neptune. Posteriormente fue Rector de Santa María de Tedburn, en Davenport, de 1808 a 1852, año en que falleció. Se encontraba en posesión de la medalla al Servicio Naval General, 1793-1840, con pasador de Trafalgar.

Reverendo Thomas Hardwick.

HMS Dreadnought. Solo sabemos que obtuvo la medalla al Servicio Naval General con pasador de Trafalgar.

Reverendo John Greenly Wounded.

HMS Revenge. Ingresó en la Royal Navy en 1804 y un año después participa en el combate de Trafalgar a bordo del navío Revenge.Fué herido en el combate. Posteriormente fue Canónigo Menor de la Catedral de Salisbury, cura perpetuo de Santo Tomas y Rector de Sharneole. Murió en Salisbury en 1862. Estaba en posesión de la medalla al Servicio Naval General con pasador de Trafalgar.

Reverendo Robert Henry Barker.

HMS Defiance. No se ha encontrado más datos.

Reverendo John Cobb Whicher.

HMS Achilles. Ingresó en la Royal Navy en 1797. En el navío Achilles participa en el combate de Trafalgar. Después del combate vivió en el distrito de Chichester, al sur de Inglaterra, siendo Rector de las parroquias de Stopham, Pulboroug y Sussex, muriendo en esta última, en 1841. 

Reverendo George Outhwaite.

HMS Orion. No hay más información.

Reverendo Timothy Myers.

HMS Swiftsure. No hay más información.

Reverendo John Holmes.

HMS Thunderer. No hay más información.

Reverendo William Williams.

HMS África. No hay más información.

Como podemos apreciar, existe escasa información acerca de estos capellanes. Los navíos en los que no figuran capellanes, son: Prince, Tonnant, Belleisle, Spartiate, Mars, Minotaur, Conqueror, Colossus, Defence, Leviathan, Bellerophon, Ajax, Polyphemus y Agamennon. Igual ocurre con las fragatas: Euryalus, Phoebe, Naiad y Sirius. Tampoco la goleta Pickle y la pequeña embarcación guarda costa, Entrepenante.

El día 1 de junio de 1847 se aprobó conceder como recompensa “La Medalla al Servicio Naval General” que comprendía acciones navales entre 1793-1840; a todos aquellos que habían participado en ellas. Pero debían vivir en aquella fecha y solo podía ser otorgada la recompensa a un familiar si el fallecimiento se había producido después de haber sido reclamada por el solicitante. También era necesario hacer la reclamación. Este hecho explica porqué no todos los capellanes están en posesión de esta condecoración. La medalla es de plata. En el anverso, figura: la Reina Victoria, con la fecha de su concesión en la parte inferior. En el reverso: un jinete con casco romano, montado “a la amazona “y sosteniendo en su mano derecha una antorcha. En el pasador figura la acción, en este caso: Trafalgar 1805. De él pende una cinta de 32mm, de color blanco con bordes estrechos de color azul. El blanco es indicativo de la pureza, mientras que el azul se refiere a la acción naval.

Seguramente hubo capellanes fuera del marco del combate que atendieron a los heridos de la contienda. En el Hospital Naval de Gibraltar, hasta que llegó el Reverendo William Ernest Oliver Stevens, en 1899, no hubo capellanes. No obstante, la asistencia espiritual del centro estaba a cargo de los capellanes del Ejército. Estos atendieron con toda seguridad a las victimas inglesas. Los marineros llevados al hospital de la Roca y que fallecieron en él, fueron enterrados al norte de la muralla de Carlos V, en el lado opuesto al cementerio. Puede verse en el lugar; una placa conmemorativa. En el cementerio, llamado de Trafalgar, en la tumba nº 10 está enterrado el capitán de Infantería de Marina Thomas Norman, víctima del combate. Abajo una inscripción latina, cuya traducción es: Militó no sin gloria y murió digno de ser llorado.  Probablemente en ella tuvieron mucho que ver los capellanes militares del  Ejército británico. En cuanto a la asistencia espiritual de los náufragos  ingleses en las costas gaditanas, no tenemos constancia. Los heridos y moribundos franceses, aunque no había capellanes en los barcos de su escuadra, dado el carácter laico de la Francia de la Revolución, fueron atendidos por capellanes españoles y sacerdotes diocesanos, al ser católicos. Hemos de darnos cuenta como una España católica aliada de una Francia aconfesional se encuentra en lucha con una Inglaterra anglicana y protestante. No se trata de una guerra de religiones como antaño sino de una guerra de intereses políticos y coloniales.


BIBLIOGRAFÍA

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“Naval General Service Medal 1847”.  wikipedia.org